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Denuedo

Cuando cae la noche,
lo sabe cada parte de mí,
cada célula,
cada poro,
cada sentido.
No es un alarde absurdo,
es más bien una herencia ganada,
un legado construido,
una idea trabajada,
son años deambulando por las sombras,
fue una renuncia a hacer todo bien,
a seguir haciendo lo que todos esperaban de mí,
si, es un acto de rebeldía,
uno que me define,
que me remite directamente a mi búsqueda de un lugar en el mundo,
a una cruzada estoica por todas esas ideas en las que creo:
muertas,
oxidadas,
arcaicas,
ancestrales.

No he caminado tantas veces hasta el alba desde lo más obscuro de la noche,
para dejarte está noche a la deriva;
no cabalgue en el lomo de mis bestias internas,
ni domestique a mis complejos,
ni le di vida a este complejísimo mundo de ideas en el que vivo,
para dejarte sola al amanecer;
no he peleado con las más sombrías creaciones de mi depresión y mis complejos,
para no tener la capacidad de amarte;
no he sido capitán de una tripulación en un viaje sin retorno a la ominosa mente humana,
para ignorar donde te encuentro en la noche.

Ven a mi,
dame tus más retorcidos sueños,
los explorare agarrado de tu mano.

Cree en mi,
deja que te abrace está noche en silencio,
deja que salvaguarde tus sueños,
que respire en tu cabello,
el aire del cielo que me promete redención.

Y te acercas desde las tinieblas,
y mi corazón camina en ese maratón que no puedo controlar,
¿Palmas sudorosas?
¿Escalofríos?
Y yo que me pensaba viejo para este viejo juego
¿Que embrujo se extiende de tus ojos a mi alma?
¿De tú recuerdo a mi cordura?
¿De tú piel a mi ansiedad?

La vida da pequeñas cosas,
milagros del azar,
de encontrarte un día en mi vida,
de burlarme del tiempo y la distancia,
solo aquello que sentimos durará.

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