Aferrado

Tengo roto el espinazo,
hechos polvo los huesos,
se me fugaron los sueños del corral
y queda solamente desolación
silente,
maldita,
invencible.

Sin esperanza,
sin plan B,
atrapado en la camisa de mil espadas
que yo mismo me construí
la prisión perfecta a mi soberbía,
a mis ganas de volar,
mis absurdos llamados a cambiar el mundo,
es una cárcel perfecta
y aún así
no será suficiente.

Si tan solo pudierá brincar por encima de las montañas?
Si tan solo pudiera quitarme la mierda de los ojos un segundo para ver el sol?
Si tan solo encontrará ese grano de mostaza que deje guardado para emergencias?
Si tan siquiquiera no estuviera tan roto por dentro,
seguro tendría un plan,
seguro podría buscar mis piezas
y volver a comenzar,
está vez
no será
así.

No estoy muy seguro de que quedará de mi
no estoy ni siquiera seguro que seré yo;
tendré que buscar un rasgo
que me recuerde a mi,
aunque no sea familiar,
aunque sea en lenguaje poético,
aunque se esconda en las arrugas de mi frente,
aunque se oculte en las ojeras de mis ojos.

Una pizca de mostaza,
una espada oxidada,
una idea,
un instante,
eso es todo lo que necesito...

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