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El Hombre de Paja

El Hombre de Paja

No malinterpretaras o exageraras el argumento de una persona para debilitar su postura.

 

No soy un loco más,

no soy por ningún motivo una molestia

que denominaste pasajera;

no soy tu príncipe,

no soy tu rey

y no cometas el error de pensar

que después de tantas lunas

soy una buena persona,

honorable, sí;

definitorio, absolutamente.

 

Los hombres buenos no tienen reglas,

no las necesitan,

su actuar es tan sencillo y correcto para el universo

que pueden prescindir de ellas;

esperemos que no llegue el día en el que tengas

que saber porque yo poseo tantas

y me resisto tanto a romperlas.

 

Si lo analizas,

el hecho de vivir en tu olvido,

de ser un recuerdo amargo

no es razón alguna

para estarlo y serlo.

 

A veces quisiera ir a la boca del infierno,

al abismo más profundo,

quisiera pelear,

pero mis manos están rotas de tanto hacerlo,

quisiera arrojarte al olvido por siempre,

pero ese no sería yo,

ese sería otro amor.

 

Cantaré nuestra canción en la tormenta más poderosa;

recitaré cada verso que escribí para tu espalda;

rezaré cada plegaría con la que te rogué que no te fueras;

escribiré una y otra vez esa leyenda que me esperaba entre tus brazos;

miraré tus ojos con esa estúpida inocencia que perdí;

esgrimiré mis argumentos mil y una vez hasta ganar está discusión

donde se debaten la idea más elemental del universo,

la que yo proponía

al juntar tu vida y la mía.

 

No soy un Hombre de Paja,

fui tu Héroe

y por amarte mi piel era escamas de dragón,

no se te olvide los mundos que te construí,

no se te olvide que en algún momento

fui el arquitecto de nuestros sueños

y tu bendita piel toda la materia prima que necesitaba.

 

No soy un Hombre de Paja,

aunque tus argumentos ya me pasen de largo,

aunque me atraviesen el pecho y brote arena de olvido donde hubo sangre,

no hay manera de justificar mis heridas,

no les voy a restar valor a las cicatrices.

 

Ningún amor que tuve por ti,

ni el más nombre de tus actos,

ni el más enfermo de tus apetitos,

alcanza para pasar por algo lo que hiciste,

ni toda la ciencia que termina

por ampliar la retorcida verdad

de que biologicamente,

tu no me necesitas.

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