El Camino del Héroe

Fui y vine,
desde lo profundo del infierno
hasta donde el cielo se vuelve negro;
desde lo profano
hasta lo santiguado.

Reconozco bien el peso de mis pecados,
no los voy a negar hoy
no pienso pedir redención,
mucho menos absolución;
es tan claro el mundo al amanecer,
es tan frío el último beso sin alma.

Ya vienen a mi esos días malsanos donde tu fantasma esta casi vivo entre mis tripas, donde las leyendas viejas tienen sentido mucho más allá de mis recuerdos anacrónicos, mis desdén existencial o esa fuga de realidad en la que usualmente vivo lo mejor posible.

Una parte de mi, piensa a menudo en ti
de hecho desea que estés bien y que hayas encontrado lo que quiera que hayas estado buscando.

Una parte de mi, no piensa mucho en ti
pero cuando lo hace desea que estés mal, casi putrefacta, con la piel invadida de lepra, con el corazón hecho pedazos y al borde del abismo.

Otra parte de mi te recuerda cuando todo falla, como una historia agridulce que deje atrás, te recuerda al cruzar las fronteras, me recuerda que nada es demasiado lejano, nada es demasiado difícil.

Vienen a mi esos días donde estuviste tan cálida en otras épocas, pese a mis mejores deseos no espero que te encuentres nada bien sin mi, quisiera que me recordaras un poco menos de lo que yo lo hago, quisiera ser como era yo antes de que llegarás tu.

Misma muerte desastrosa, mismo pasado corrupto, mismas memorias en poemas reiterativos y redundantemente repetitivos. Solamente por hoy te lo diré: como extraño la manera en que te ame.

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