Ausente

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En un futuro cercano...
24 de Diciembre 8.00 AM Central World Time
Ciudad de México
“Muy buenos días Ciudad de México, es una agradable mañana en la ciudad más grande del planeta. El clima está un poco mejor que ayer, solamente hay unos 50 grados centígrados en la calle, la polución no es tan terrible como otros días casi se puede ver 3 metros adelante, tenemos unos 800 Imecas y los rayos UV están rayando el Nivel 7 lo cual permite que uno pueda estar sin protección bajo el sol unos 2 minutos, buen día para broncearse, ahora vamos con la sensación del momento Julie Guadalupe Gómez con ‘Insoportable’ aquí en XFGDH Radio X transmitiendo en vivo para el mundo por el Cuadrante A3 con 60 Gigahertz de potencia...”
Miguel camina por Insurgentes, lleva su vieja chamarra protectora, Agatha la ha zurcido más veces de lo posible e incluso fue necesario integrarle pedazos de aluminio en el brazo izquierdo para aminorar las quemaduras, el sistema refrigerante se escapa un poco en la zona de la espalda razón por la cual suele tener dolores reumáticos por las noches, pero no hay más, ni soñar con comprar una prenda nueva piensa Miguel al pasar frente a una enorme pantalla de plasma que anuncia un nuevo traje de Adiddas-Nike que da refrigeración integral y hasta un 90% de protección UV.
Sacude su cabeza y abandona sus ideas encaminándose a su destino. Ni siquiera piensa en entrar al Trendo-Metro, además de que no tiene los 400mil pesos para el boleto es muy probable que sea imposible entrar, desde que el gobierno retiro el subsidió de oxigeno y refrigerante al interior de los túneles es común que cinco o seis personas mueran diario sofocados o aplastados, los vagones en estos días ya no llevan asientos, ni tubos y unas prensas hidráulicas ubicadas en las paredes frente a las puertas del convoy, compactan a los pasajeros a presión. Será una larga caminata...
Agatha tuvo un buen presentimiento aquella mañana, pocos rayos UV, a pesar de que la lluvia ácida limpiaba la ciudad no era tan malo, su impermeable estaba en mejor estado que su ropa de protección solar. Llego al trabajo sin mayor problema. Su puesto era en la línea de ensamblado HF3 un curioso departamento donde los humanos insertaban un componente de memoria en una caja Nexus, en orden de lograr el diseño exterior y de hacerlo compacto habían sacrificado nivel de construcción, ningún robot en el mundo podía realizar el trabajo. Pero al trabajar con robots en ambos extremos de la línea de producción eran sujetas de jornadas inhumanas y requeridas de una velocidad y productividad equiparable con la IA.
Todo pasaba bien esa mañana, hasta que sintió un pequeño dolor en el abdomen, uno de esos que consideras un espasmo de hambre sin titubear, pero no fue así, el dolor fue en aumento hasta que la doblo sobre su área de trabajo, sorprendidas sus compañeras de trabajo se acercaron a ella, deteniendo la producción.
Cuando Miguel llego al hospital ya había sido operada y lo esperaba en la sala de espera, aparentemente el excesivo contacto con el componente de memoria envenenaba los dedos con un color morado, al ingerirlo depredaba diferentes partes del cuerpo. En aquellos años ya habían sido derogadas todas las leyes de protección y de los empleados y había que ser muy escupido o excesivamente rico para contratar un abogado. Así fue como un enviado de la compañía, un sujeto de traje gris y tanque de oxigeno del mismo color fue a su pequeña casa y le informo de la enorme deuda que tenía con la empresa por provocar el alto a las máquinas, también le dijo que en vista del envenenamiento que había sufrido podría renunciar a acusar de cualquier modo a la empresa a cambio de una raquítica dotación de vales de alimento y la cobertura de sus gastos médicos, la joven pareja no tuvo más que aceptar. Lo que no le dijeron los hombres y robots de medicina es que el mal era degenerativo y que probablemente no podría ni ponerse en pie en poco tiempo, que fue lo que sucedió, Agatha no volvió a salir a la calle y todo quedo en manos de Miguel.
Ahora la enorme Torre X se levanta frente a él, parece que fue ayer cuando por primera vez estuvo aquí. Tenía su pequeño tanque de oxigeno en la mano derecha y vestía con ese viejo traje que el abuelo le heredo, de todos modos lo retro siempre estaba de moda así que nadie lo notaba. Un sujeto sin tanque le pidió una moneda a pocos pasos de la puerta. Miguel sonrió y le dio un cuarto de millón y siguió su camino.
El sujeto corrió felizmente a la estación de oxigeno más próxima. Una especie de caseta telefónica de cuatro teléfonos que en lugar de auriculares tenía mascarillas de oxigeno, el sujeto metió la moneda y se coloco la mascarilla, no contaba con que la máquina estaba fallando y en lugar de 30 segundos le daría solamente 10, comenzó a patear frenéticamente la máquina hasta que está le dio una descarga eléctrica reglamentaria y le dejo tendido en el suelo.
Miguel acababa de salir de la escuela con un flamante doctorado, paso por las puertas herméticas giratorias y se asombro por unos segundos, el lobby de la torre era un lugar único en su clase, el complejo entero contaba con el más avanzado sistema de filtración de oxigeno y de hecho generaba tanto que se daban el lujo de llenar cada espacio con aire fresco, a la entrada a la derecha estaba la oficina de contratación, jamás se le ocurrió que la mínima educación para trabajar en X-Corp era Doctor en 4to grado, fue expulsado del edificio tan rápido como entró.
Miguel tampoco olvidará que la siguiente navidad su padre que aún vivía le pidió que le ayudara a caminar hasta la Torre X para formarse en la interminable fila del Vita. A pesar de que llegaron temprano la fila ya le daba una vuelta al Xágono. Entonces fue que su padre le explico del programa “Vida Vita”, una novedosa píldora publicitada con el slogan “Un peso y todo el mundo lo necesita”, por lo menos al principio, ahora las nuevas Vita-X2-Z1 cuestan unos millones de pesos, ideal para los metrosexuales y personas preocupadas con la figura o que no tienen tiempo para comer por su trabajo. Una píldora que contiene todos los nutrimentos y reconstructores genéticos para mantener a un ser humano durante aproximadamente 10 meses sin necesidad de alimento, medicinas o cualquier otra cosa que agua, de la cual se recomienda ingerir varios litros. Además es un buen paliativo para la mayoría de las enfermedades, incluso Neo-Cáncer, SVG, RLS y enfermedades causadas por envenenamientos químicos, también ayuda a filtrar el peligroso aire que está en todas las ciudades y mega-ciudades del mundo, el hecho es que si un ser humano no consume al menos una de estás pastillas al año
En aquel entonces el Vita solamente se les obsequiaba en Navidad a los Adultos Mayores en Navidad, como parte de un programa de imagen social, en nuestros días se les obsequia a todo el que lo quiera pero solamente durante las 24 horas del 25 de Diciembre.
Miguel está ahora frente a la Torre X, una enorme fila le da la vuelta a la torre. La fila avanza rápido en realidad, y todo mundo desea pasar por las puertas giratorias al interior del edificio para saber lo que es el aire filtrado, para poder respirar sin algún dispositivo por un rato aunque sea, eso es parte del regalo.
Unas tres horas después de que Miguel se formó logro pasar por las puertas giratorias, una ráfaga de aire frió lo volvió a la vida, después luces de plasma, un impecable piso negro como un espejo, 14 elevadores de tubo magnético, aunque solamente 4 llegan hasta la cumbre de la torre en el piso 289, donde hay un restaurante exclusivo y oficinas directivas. La fila da la vuelta a la recepción hasta una oficina en el extremo derecho de la planta baja.
Ahí empieza el filtro, para evitar fraudes se han desarrollado sistemas de seguridad que marcan a las personas. Primero se le dice el nombre y CUID (Clave Única de Identificación) a una computadora que graba todo. Después se introduce la mano derecha en un dispositivo UV que toma una muestra ciclo-genética y pone una marca en el costado de la mano, la tinta química esta diseñada para disolverse naturalmente entre 11 y 11 meses y medio, justo antes de la siguiente Navidad.
- Miguel Castomer, C-A-M 2017-43.
Miguel metió la mano en el dispositivo y sintió la pequeña punzada que ya conocía.
En una ventanilla unos pasos adelante un sujeto un poco malencarado de facciones duras, revisaba la marca bajo una luz UV y le entrega el Vita en un simpático recipiente ergonómico con las instrucciones de uso y murmuraba monótonamente “Feliz Navidad”
Miguel salió lentamente del lobby, disfrutando de sus últimos respiros de aire fresco... por un rato.
Al salir al exterior se encontró con otros cientos de personas que como él, tosían bruscamente por el contacto con el aire contaminado de nuevo. Aún así se recupero y comenzó a caminar rápidamente, el tiempo apremiaba. Arrojo la pequeña caja en su bolsillo y saco un cordel, lo ato a la altura de su antebrazo y comenzó a hacer un torniquete.
La entrada del edificio era de por si horrorosa, muchos bio-dictos estaban en el suelo, el viejo filtro de aire debía ser un “Aero-7000” pensó Miguel, que en su anterior trabajo se había dedicado a arreglarlos, el Aero-7000 comenzaba a meter un olor a rancio en el aire cuando su bovina decleo se estropeaba.
En el piso 7, en el departamento número 49, la puerta de vieja madera crujió al tocar, un hombre calvo y gordo, en bata de médico y manchado de sangre de diferentes colores se asomo por la puerta y miro a Miguel.
Miguel le hizo un gesto y el sujeto lo invito a pasar.
- Es mi obligación advertirte sobre el procedimiento.
- Advertirme ¿Qué? – contesto Miguel con ironía-
- Bueno, era mi obligación, traes lo acordado.
- Si, saco una tarjeta de transferencia que marcaba 16 millones de pesos.
- De acuerdo, póngase cómodo – dijo el sujeto embolsándose la tarjeta-
Miguel se sentó en una extraña silla rodeada de extraños aparatos, mientras el sujeto preparaba más aparatos.
Agatha estaba en su casa, su filtro de aire ya casi no funcionaba y en su condición el mínimo esfuerzo le causaba largos y dolorosos ataques de tos. Aún así había hecho un esfuerzo por levantarse y adornar la mesa, colocar algunos míseros adornos en las paredes y esperar a Miguel. El pobre llevaba una vida miserable desde que ella había caído enferma, su incapacidad para trabajar había obligado a Miguel a trabajar semanas de 14 días, lo cual quiere decir que se te aplica una hormona de cafeína que te mantiene despierto durante días, pero como se habían descubierto desagradables efectos colaterales pasados los 15 días, los empleadores procuraban no usarla en periodos superiores a 14 días, además de que ya eran realmente pocas las labores que no se podían hacer con nanotecnología o robots.
Y para resistir estos ritmos de trabajo era necesario que tomará al menos una Vita al año, de otro modo era imposible, entre ambos habían considerado la posibilidad de adquirir una Vita o al menos una Meta-Vita Similar para que él pudiera seguir trabajando, pero lo cierto es que los precios eran exorbitantes y por tanto la idea era inalcanzable, de tal modo que coincidieron en que Miguel fuera por su Vita a la Torre X en Navidad, Miguel se negó rotundamente porque contaba con esa píldora para dársela a Agatha ayudarla a mejorar su ya delicada condición, pero ella le dijo que lo mejor era que el la consumiera para poder seguir asistiendo a trabajar y mantener su paupérrimo status quo.
Por otro lado Miguel había tenido una conversación con uno de los Doctores humanos antes de que Agatha abandonara el hospital y sabía que si ella no consumía una Vita durante fin de año probablemente moriría antes de la próxima Navidad.
Agatha coloco los últimos adornos y un viejo ángel de alambre que había llegado a su familia de algún modo.
Miguel estaba ya en la esquina de la Torre X, el dolor era insoportable, así que tomo la hyperdérmica y la aplico bajo su oído derecho, el impacto casi lo dobla de dolor, se tuvo que refugiar detrás de un contenedor de basura, el sol apenas se ocultaba y el frió ya llegaba a los 0°, su pelo comenzó a cambiar de color cómicamente, verde, azul, rojo, morado, y su rostro era un gran dolor sin control.
Miguel recordó las palabras del extraño Doctor: “Esta es una injerencia nanotécnica, cambiará tu apariencia por algún rato y algunos otros nanos procuraran detener infecciones en tu brazo y coagularan la sangre, si todo sale bien, no habrá efectos colaterales”
Maldito Doctor, por qué no dijo del dolor infernal, por qué no hablo de esto. Pasados unos minutos el dolor desapareció del mismo modo que llego y Miguel se trato de poner en pie cosa que no le fue posible, pero en un charco del suelo se miro así mismo, pero no se reconoció, su mentón era mucho más tosco, sus pómulos más flacos y sus ojos de otro color, su pelo se había vuelto rubio como el de los jóvenes que metalizan sus cabezas hoy en día.
Entonces comenzó a caminar hacía la fila, que era un poco menor que en la mañana.
Bien sabidos los trucos de algunos bio-dictos y otras escorias peores que se refugian en las calles, las fuerzas de seguridad eran desplegadas en las ultimas horas de la noche, así se amedrentaban a todos aquellos que intentaran alguna clase de cosa escandalosa.
Así mismo había anuncios en todas las pantallas que informaban sobre la seguridad en la repartición del Vita y le recordaban a las personas que solamente sería entregada una por persona y solamente al interesado.
Miguel se formo por cerca de una hora hasta que logró entrar al lobby de la torre, el oxigeno le dio un segundo más de vida refrescante. Al entrar al filtro se encontró con que ya había guardias dentro del proceso. Uno de ellos le dijo fríamente:
- Nombre y CUID.
- Alonso Marabo –dijo Miguel sorprendiéndose de su propia voz y avanzando al siguiente proceso-
- Su mano derecha en el lector.
- No puedo señor.
- ¡¿Qué dijiste?! –contesto el custodio empuñando su arma, acto seguido otros guardias hicieron lo mismo-
- No puedo señor –Miguel levanto la mano derecha y mostró un muñón carente de dedos hasta la mitad del antebrazo- accidente de trabajo.
El custodio se recupero de la sorpresa y jalo su mano sobre otro sensor de rayos x, efectivamente no había mano escondida y la cicatrización parecía perfecta y vieja, el hombre no tenía mano derecha.
- Está bien, usa la izquierda.
- Gracias señor.
Miguel metió la mano en el lector, este tomo una muestra de sangre, de su sangre que había sido cambiada por completo en el departamento del Doctor. La máquina marco el costado de su mano con la tinta química y marco “Aceptado”.
En la mesa estaba el mismo sujeto malencarado de la mañana, miro a Miguel a los ojos, noto la gota de sudor que corría por su mejilla y antes de entregar el paquete noto una minúscula gota de sangre, que cayo en la mesa de su muñón derecho.
Miguel palideció y miro al sujeto a los ojos, el estaba bien entrenado y sabía de algunas practicas que rayaban en el salvajismo para poder engañar a los sistemas, pero nunca había visto uno en persona, de hecho nadie y siempre se había preguntado que clase de alicientes podrían hacer que un hombre llegará a mutilarse, en este momento la pregunta regreso a él, el “Síndrome Ausente” le decían, porque el miembro ausente siempre da comezón cuando ya no esta.
El sujeto se llamaba Reynaldo, un hombre maduro que había renunciado a remplazamiento de órganos moriría normalmente como se solía hacer en tiempos pasados. No tenía familia y este era su segundo turno el día de hoy.
Reynaldo extendió el brazo cerca del botón de alarma, Miguel lo miró aterrado y vio de reojo el rifle de plasma tipo II de uno de los custodios. Entonces Reynaldo tomo un pañuelo, coloco el paquete con el Vita y lo extendió sobre la mesa hacía Miguel por encima de la gota de sangre.
- Feliz Navidad.
- Feliz... Navidad –contesto Miguel nerviosamente- Gracias.
- ¡El que sigue! –grito el hombre disimulando una sonrisa-
Miguel camino lo más lentamente que pudo a las puertas giratorias, su corazón se agitaba frenéticamente. Finalmente salió, tosió un poco como era de esperarse y sintió el implacable frió del invierno.
“Muy buenos noches Ciudad de México, tuvimos una tranquila Navidad en la Mega-ciudad más grande del planeta. Entramos a la noche en 0°, parece que no tocaremos los acostumbrados menos 20 de días pasados. Esperamos que mañana estemos alrededor de los 55° con una visibilidad de 2 a 3 metros. Aquí en XFGDH Radio X transmitiendo en vivo para el mundo por el Cuadrante A3 con 60 Gigahertz de potencia les deseamos una Feliz Navidad y un prospero Año Nuevo...”

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